Un día un amigo me dió un papel liso y me dijo: "arrugalo". Asombrada obedecí, entonces me dijo: "ahora dejalo como estaba antes". Por supuesto no pude dejarlo como estaba antes; por más que traté el papel ya estaba lleno de arrugas. Entonces mi amigo me dijo que el corazón de las personas es como el papel: la impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, es tan difícil de borrar, como esas arrugas en el papel. Aunque intentemos remendar el error, ya estará "marcado".
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