lunes, 29 de noviembre de 2010

Lo había visto solo una vez antes de que habláramos, una sola vez y me había bastado para comprender que era lo más hermoso que existía en este planeta. Después me empezó a interesar ya que lo empecé a conocer,por lo menos ya sabía su nombre, y podría tener una oportunidad de conocerlo mucho mejor. Me había bastado, como dije, para comprender que era lo más hermoso que existía en este planeta, que era único. Ese día lo vi, tan perfecto, esbelto, envuelto en la camisa que llevaba y su gran sonrisa rebosando diamante, ese día decidí que sería mío. Mío y de nadie más. Que lo conquistaría fuese cual fuese el precio. Fue el día que me di cuenta que me había enamorado de la persona más imposible que pudiese existir en este universo, puedo jurarlo. Ese día, decidí que sería el infierno, en el que masoquistamente me gustaría arder. Y yo ¿que no haría por él? ¿por verlo feliz? ese día entendí que él era la personificación de sufrimiento para mi, que era el diablo esperándome para burlarse de la muerte a mi lado. Ese día sonreí, porque si algo me mataba iba a ser su amor. Y díganme ustedes lectores, que saben tanto, que saben mas que yo seguramente... ¿hay algo peor que el hecho de que el amor de tu vida sea imposible? porque para mí no hay peor dolor que saber que nunca, pero nunca va a poder ser mío, y que aún siendo así el jamás va a salir de mi corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario